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¿La ATM puede causar mareo? Claves clínicas

Notar inestabilidad, sensación de cabeza embotada o episodios de giro mientras también hay dolor mandibular puede resultar inquietante. La pregunta «¿la ATM puede causar mareo?» es frecuente en consulta, pero necesita una respuesta precisa: los trastornos temporomandibulares pueden asociarse a sensaciones de mareo en algunas personas, aunque no deben considerarse automáticamente la causa de cualquier mareo.

El mareo es un síntoma amplio y con posibles orígenes muy diferentes. Puede estar relacionado con el oído interno, la visión, la tensión arterial, una alteración neurológica, fármacos, alteraciones metabólicas, el cuello o la experiencia de dolor persistente. Por ello, cuando coincide con molestias en la articulación temporomandibular (ATM), el objetivo no es atribuirlo todo a la mandíbula, sino realizar un razonamiento clínico riguroso para identificar qué factores están participando.

¿La ATM puede causar mareo o solo coincidir con él?

La articulación temporomandibular conecta la mandíbula con el cráneo y funciona de manera coordinada con los músculos masticatorios, la musculatura cervical y el sistema nervioso. Un trastorno temporomandibular puede incluir dolor al masticar, limitación para abrir la boca, chasquidos, bloqueos, fatiga mandibular o dolor referido hacia la sien, el oído y el cuello.

En algunos pacientes, este cuadro se acompaña de sensación de inestabilidad, aturdimiento o dificultad para orientarse espacialmente. No obstante, la evidencia científica no permite afirmar que una disfunción de ATM sea, por sí sola, una causa directa y universal de vértigo. La relación es más compleja y, con frecuencia, intervienen estructuras y mecanismos compartidos.

Conviene diferenciar, además, entre mareo y vértigo. El vértigo es una sensación ilusoria de movimiento, como si uno mismo o el entorno girara. El mareo puede describirse como inestabilidad, flotación, debilidad, visión poco clara o sensación de desvanecimiento. Esta diferencia orienta la exploración y evita tratamientos dirigidos a un problema que quizá no existe.

La influencia del cuello y del sistema sensorial

La mandíbula y el cuello no trabajan de forma aislada. El dolor persistente en la ATM puede modificar la actividad de músculos como los maseteros, temporales, suboccipitales y cervicales. A su vez, una alteración cervical puede influir en la percepción de la posición de la cabeza y en la sensación de equilibrio.

El sistema de equilibrio integra información procedente del oído interno, la visión y los receptores sensoriales de músculos y articulaciones, especialmente los del cuello. Cuando existe dolor cervical, rigidez o una sobrecarga mantenida, algunas personas refieren inestabilidad. Esto no significa que toda sensación de mareo sea “cervical”, sino que la región cráneo-cérvico-mandibular merece una valoración conjunta cuando los síntomas aparecen relacionados con movimientos de cuello, posturas sostenidas o actividad mandibular.

También se estudia el papel de las conexiones neurológicas del sistema trigeminal, principal vía sensitiva de la cara y la mandíbula. En personas con dolor orofacial persistente, cefalea o migraña, puede existir una mayor sensibilidad del sistema nervioso. Esta sensibilización puede hacer que estímulos habitualmente tolerables, como apretar los dientes, dormir mal o mantener una postura de pantalla prolongada, desencadenen o amplifiquen varios síntomas a la vez.

Bruxismo, sueño y estrés: factores que pueden mantener el cuadro

Apretar o rechinar los dientes no explica por sí mismo todos los mareos, pero puede aumentar la carga sobre los músculos masticatorios y cervicales. Si se asocia a sueño poco reparador, cefalea al despertar, dolor facial o fatiga mandibular, puede contribuir a mantener un círculo de dolor, tensión y peor tolerancia al esfuerzo.

El estrés tampoco debe usarse como una explicación simplista. Es un modulador real de la respuesta muscular, del sueño y de la sensibilidad al dolor. En un enfoque biopsicosocial, se analiza como una pieza más del problema, junto con la función mandibular, la movilidad cervical, los hábitos, los antecedentes médicos y las expectativas del paciente.

Señales que orientan a un origen temporomandibular o cervical

No hay un síntoma aislado que confirme que el mareo procede de la ATM. Sin embargo, la hipótesis de una participación cráneo-cérvico-mandibular gana peso cuando la inestabilidad aparece o empeora junto con dolor mandibular, dificultad para masticar, bloqueos, cefalea temporal, tensión cervical o dolor alrededor del oído.

También es relevante observar el patrón. Por ejemplo, puede haber mayor molestia tras comidas largas, conversaciones prolongadas, bostezos amplios, periodos de apretamiento dental o varias horas frente al ordenador. La mejora con el descanso, el cambio postural o la reducción temporal de carga mandibular puede aportar información, aunque no sustituye una exploración clínica.

Por el contrario, un vértigo intenso desencadenado al girarse en la cama, con náuseas y movimientos oculares anómalos, puede requerir valorar prioritariamente el sistema vestibular. Si la sensación aparece al ponerse de pie y se acompaña de palidez o desmayo, deben considerarse otras causas médicas. Los síntomas pueden coexistir, y precisamente por ello no conviene encasillarlos.

Cuándo el mareo requiere atención médica urgente

Un cuadro de ATM no debe servir para restar importancia a signos de alarma. Es necesaria una valoración médica urgente si el mareo comienza de forma súbita e intensa o se acompaña de debilidad o adormecimiento de un lado del cuerpo, alteración del habla, caída facial, visión doble, pérdida brusca de visión, dificultad marcada para caminar, dolor de cabeza excepcionalmente intenso, desmayo, dolor torácico o pérdida auditiva repentina.

También conviene consultar sin demora si hay fiebre, vómitos persistentes, traumatismo reciente, pérdida de peso no explicada o un empeoramiento progresivo. La prioridad siempre es descartar causas que necesiten atención inmediata antes de atribuir el síntoma a un trastorno musculoesquelético.

Cómo se estudia un mareo asociado a dolor de ATM

La valoración especializada comienza con una entrevista clínica detallada. Importa saber qué entiende el paciente por mareo, cuánto duran los episodios, qué los desencadena, si hay náuseas, alteraciones visuales, tinnitus, sensación de oído lleno, migraña, dolor cervical o cambios en el sueño. Los antecedentes médicos y la medicación también forman parte de esta primera fase.

Después se exploran la movilidad y función de la mandíbula, los músculos masticatorios, la articulación temporomandibular, el cuello y el control motor. Se valora si determinados movimientos reproducen el dolor o la sensación de inestabilidad, sin asumir que esa reproducción pruebe una causa única. Cuando la historia clínica sugiere afectación vestibular, neurológica, otológica o médica, la coordinación con otros profesionales es esencial.

Este proceso permite diferenciar entre un mareo posiblemente influido por la región cráneo-cérvico-mandibular y otro problema que necesita una vía diagnóstica distinta. Un diagnóstico preciso no siempre consiste en encontrar una sola estructura responsable: en cuadros persistentes es habitual que confluyan varios factores modificables.

Tratamiento: reducir carga, recuperar función y evitar simplificaciones

Si tras la valoración se identifica una contribución temporomandibular y cervical, el tratamiento se adapta al caso. Puede incluir terapia manual ortopédica dirigida a las restricciones relevantes, ejercicio terapéutico para mejorar movilidad y control de mandíbula y cuello, educación sobre hábitos de carga y estrategias para manejar episodios de dolor.

La punción seca puede estar indicada en determinados casos de dolor miofascial, pero no es una solución automática ni aislada. Su utilidad depende de la exploración, de los objetivos funcionales y de cómo se integre con ejercicio activo y cambios progresivos en las actividades que provocan síntomas.

En casa, suele ser razonable evitar durante unos días las sobrecargas claras, como masticar chicle de forma prolongada, abrir la boca al máximo o mantener la mandíbula apretada mientras se trabaja. Pero restringir todos los movimientos o seguir una dieta blanda durante semanas sin indicación puede aumentar el miedo y la pérdida de función. La pauta adecuada depende de la irritabilidad del cuadro y debe progresar hacia una recuperación funcional, no hacia la evitación permanente.

Cuando existe cefalea, migraña, tinnitus o un dolor facial persistente, el plan puede requerir una mirada interdisciplinar. En Clínica Dolor Orofacial, la exploración de la ATM se integra con la valoración de cuello, musculatura, función y experiencia de dolor para plantear objetivos realistas y personalizados.

Si el mareo coincide con molestias mandibulares, registrar cuándo aparece, cuánto dura y qué otros síntomas lo acompañan puede aportar información muy útil para la consulta. Esa observación, unida a una exploración especializada y a la derivación médica cuando corresponde, permite avanzar con más seguridad que buscar una explicación única para un síntoma tan complejo.

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Fisioterapia ATM

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Máster en Disfunción CraneoCervicoMandibular, Dolor Orofacial y ATM.

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Logopeda Especialista en Terapia Miofuncional Orofacial

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Máster en Disfunción CraneoMandibular y Dolor Orofacial. Dir. Carel Dental

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Auxiliar Administrativa.